Lo dice Pepe Mata… El esfuerzo inútil

Se han lidiado cinco toros de El Ventorrillo y uno de Valdefresno, en la Monumental Plaza de Las Ventas, y no ha vuelto a pasar nada; en verdad los figurines se han cargado a varias ganaderías a través de la imposición del ‘bobitoro’.

Cuando esa mansedumbre bobalicona se transforma en genio o no quiere embestir, y por consecuencia ya no les permiten estar a gusto los mansescos ejemplares, simplemente dejan de torear esas ganaderías, y buscan a otros ganaderos que les preparen más ‘bobitoros’ para sus faenas de esas que llaman ‘bonitas‘, aunque estén absolutamente vacías y sean totalmente intrascendentes.

Algo tuvo que haber pasado en El Ventorrillo, para que después de su venta en 2005, se haya venido muy a menos; mansa, deslucida, sosa, con cierta movilidad, pero ahora mismo no transmiten ni emocionan esos toros.

Esta tarde en cuestión volvió a comparecer ese gran artista que es, Curro Díaz, a quien la gente desea verle torear astados que garanticen su expresión artística, y esos no son los mansos ni bobalicones ni sosos ni deslucidos, ni con genio.

Necesariamente tiene que ser el toro bravo y encastado.

La verdad por delante, porque el arte presupone verdad, honestidad y gran dignidad personal; y el engaño del ‘bobitoro‘ sólo da miseria.

Lo mismo ocurre con, Morenito de Aranda, otro joven torero con clase, calidad y buen gusto, que apenas y nos regaló y unos momentos con su primero con la capichuela, pero no hubo más en la tela roja, porque no podía haberlo.

Quizá el que pudo dar más fue, David Mora, con su primero, pero el toro pronto se vino a menos.

Aburridas resultan las faenas tan largas en donde no existe la rivalidad del toro bravo y encastado, con el torero que lo domina como auténtico héroe, para después de domeñarlo transformarse en artista y crear luminosas obras del arte taurino.

Y eso fue lo que pasó esta tarde en cuestión, hubo muchos pases sin ton ni son, mucho esfuerzo, faenas tan largas que se rompió el justo equilibrio que debe guardar cualquier acto en la vida, y al final todo quedó en un esfuerzo inútil.

¡Cuánta falta hace el toro bravo y encastado!

¡Cómo se requiere replantear la Fiesta empezando por el coso titular del mundo, para que de ahí parta el regreso hacia la verdad que da razón de ser al arte del toreo!

Se requiere que se jubilen los figurines, que dejen de una vez por todas de hacer daño a la Fiesta; que regrese la verdad del toro bravo y encastado, y así se le comenzará a devolver al arte del toreo, su grandeza, su esencia, su razón de ser que se ha perdido en aras de una mal llamada parodia de la movilidad.

En fin, que hemos visto a tres toreros plenos de entrega con toros mansos, sosos, deslucidos, conduciendo todo a un esfuerzo inútil, y eso…

… eso no es el arte del toreo.

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@PERIODISTAURINO 

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