En la Monumental México… ¡Alarmante océano de mansedumbre y descastamiento!; luce la madurez de los toreros

Con una entrada que casi logra el medio aforo, en lo que ha sido el 72 aniversario de la Monumental Plaza de Toros México, se ha lidiado un encierro correctamente presentado de la ganadería Jaral de Peñas -encaste Parladé vía Torrestrella-, que ha resultado manso, descastado y hasta inválido; el sexto inexplicablemente se partió el pitón con el peto, por lo que tuvo que ser sustituido por otro de la misma ganadería. Se podría afirmar que ya no simularon la suerte de varas… ¡alarmantemente la están suprimiendo!, porque los bobitoros no soportan pelear al carecer de casta y bravura.

Jerónimo: Saludó en el tercio y silencio.

Sebastián Castella: Oreja y silencio.

Joselito Adame: Silencio y saludó en el tercio con división.

Andrés Roca Rey: Palmas y silencio.

Detalles:

La gente estaba consternada, porque durante más de 7 décadas la acostumbraron a celebrar los aniversarios del coso más grande del mundo con arreglos florales en la arena, y hoy… hoy brillaron por su ausencia.

Rafael Viutti, saludó en el tercio tras parear al segundo; mientras que Gustavo Campos, lo hizo en el sexto. Ángel González Héctor Rojas, fueron invitados al tercio tras banderillear al séptimo.

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Es tan alarmante el momento que pasan las ganaderías comerciales, las que son predilectas de los figurines, que podrían llegar a suprimir el tercio de varas.

Ya ve, lector amigo, como no hay que estar pensando en los supuestos antitaurinos, sino en los que deberían defender con grandeza al toro bravo, y se dedican a ofenderlo restándole casta y bravura.

Los figurines imponen a los ganaderos que les hacen el bobitoro o bobipqueñajo; los ganaderos sucumben y bajan la cerviz obedeciendo sumisamente los designios pontificios de los figurines y lo “fabrican”.

Esto… justamente esto, seguro estoy que ni a los antituaurinos se les había ocurrido para afectar a la Fiesta, pero a los figurines y a los ganaderos sin escrúpulos ya lo han hecho, y la consecuencia, el público se está hartando y abandona las plazas por falta de verdad.

En dos días -domingo 4 y lunes 5 de febrero- aparecieron en el redondel de la Monumental México: 18 ejemplares -dos devueltos, uno por manso de solemnidad y otro por despitorrado en el peto-, en su conjunto no pelearon…

… no pelearon en los caballos.

La prensa corrupta inventará lo contrario, pero no es momento de que los amigos del engaño se hinquen a justificar a sus “mecenas”.

Sin embargo… lo hacen.

Hoy se presentó, Sebastián Castella, quien decidió salir de ese contexto en el que conviven los figurines, para convertirse en un torero de un rango superior, que enfrenta todo tipo de encastes, y ahora, ¡le falló!…

… como le falló a la inútil compañía “magisterial” que tiene, Andrés Roca Rey, quien desde niño lo ha supuestamente ayudado, pero desde que tomó la alternativa, pareciera que se ha convertido en su peor enemigo.

Mientras que, Joselito, confió en esta ganadería, porque le han salido algunos toros buenos, pero es no significa que sea buena la vacada.

Y, Jerónimo, tuvo que apechugar, porque fue el público, el que en su conjunto a través de las redes sociales exigió su inclusión y la empresa actuó en consecuencia.

No obstante…

… no obstante, al margen del pésimo, en verdad pésimo, desastroso encierro que se ha lidiado en lo que ha sido el 72 aniversario del mayor coso del mundo, justamente han sido los toreros los que han luchado para dejar los mejores momentos.

Decíamos que, el señor Castella, hace un par de años decidió retirarse de la comodidad de los figurines e hizo bien, le ha nutrido su experiencia y con ello, su espíritu se ha fortalecido.

Ha brillado fundamentalmente con su primero, un manso insoportable, al que con serena inteligencia supo conducir con suavidad desde con la capichuela, sobre todo, en el quite por saltilleras que resultaría ajuatadísimo.

Pasado el trámite de las banderillas, que como van las cosas estos pésimos ganaderos podrían desaparecer también; comenzaría la faena de muleta con una primera serie que subyugó literalmente al público, por la suavidad exquisita con la que condujo al bobitoro.

Por supuesto que vendrían más, y la faena fue in crescendo, por la sabiduría de Sebastien, sí de saber imponerse a la adversidad de un toro bobo y descastado. Cuando el toro ya hacía muestras notorias de que estaba rajado, citó con la derecha, cambió de mano y aguantando la lentitud del procedimiento, consumó una serie de naturales que impactó gratamente por la finura de la arquitectura en su conjunto.

Por supuesto, que para darle confianza al bobitoro, tuvo que irse al hilo de las tablas, para que pudiera responder. Luego tras otra serie magnífica por naturales, se excedió en remates, tantos que parecía nunca iba a terminar; eso pareció el barroco del toreo por el exceso en las formas.

Tras este episodio, hubo dosantinas con redondos que fueron interminables porque el bovino iba con una lentitud pasmosa, pero el torero continuó haciendo gala de su aguante.

Finalmente, aparecieron las manoletinas tan ceñidas que la gente quedó maravillada. Ha firmado la faena con una estocada trasera y caída, y se le concedió una oreja.

Sólo el notable esfuerzo queda en el fugaz recuerdo, tras finiquitar al galafate que hizo sexto bis, lo que se le agradeció a Sebastien.

Jerónimo tuvo momentos importantes con el manso que abrió plaza, dejó plausibles delantales. Sólo que pareciera que con la muleta tuvo violencia en su mandato con el manso ejemplar, ya que inició con dos doblones y el burel comenzó a defenderse. Jerónimo insistió, y no sólo se defendió sino se rajó estentóreamente.

Le llevó al hilo de las tablas en su peregrinar por el redondel, y dejó series fundamentalmente con al derecha de buen gusto, pero el toro no le permitió nada de mayor trascendencia para halagar al espíritu, sino sólo dejar el anuncio de un venturoso futuro, que al final no llegaría.

Dejó una estocada habilidosa contraria, que ha sido suficiente, el respetable le agradeció su disposición en el tercio.

Con su segundo, los procedimientos de Jerónimo no cambiaron, su violencia manifiesta, hizo estragos en el pésimo ejemplar, y si bien hubo algunos pases con la derecha de calidad, no fueron suficientes para concretar la faena que esperaban sobre todo sus seguidores.

A quienes han tratado con el pié, cierto sector de reventadores, fue a Joselito Adame y a Andrés Roca Rey.

Joselito en verdad que mostró loable esfuerzo, extrayendo en ambos toros lo mejor que se pudo, y eso ya habla muy bien de él, porque eran tan malos, tan malos sus ejemplares…

… y aún así, no se limitó a cumplir, sino fue a más.

Hubo series plausibles con la derecha con toros que rebrincaban buscando huir y no confrontar.

No le fue reconocido a Joselito, sobre todo, por esos reventadores que hacen tanto daño como los figurines mismos. Intentar desorientar gritando ¡toro!, a un manso, descastado y casi inválido, resultó lo absurdo de la ilógica.

José dejó un bajonazo en su primero, y en su segundo hizo uso de un descabello, pero reitero, no lo quisieron valorar cierto sector lo bien realizado en sus propuestas.

En el caso de, Andrés Roca Rey, lo estuvieron atosigando como si fuera el enemigo a destrozar, cosa absurda, sobre todo porque esos reventadores carecían de sustento.

A su primero le dio las buenas tardes con una larga afarolada de hinojos, dejando lances correctos. Lució y muy bien con la muleta, sobre todo aguantado con el prólogo por cambiados por la espalda sembrado en la arena como una columna del templo de Zeus.

Las series con la derecha resultaron contundentes, sus pies sólo se movieron lo necesario porque posee aguante. Y en su conjunto ha sido una faena de mucho mérito, ya que el toro iba con la cara alta intentando aventar hachazos al pecho y, eso no arredró al valentísimo limeño. Tras rubricar con la espada todo ha quedado en unas insignificantes palmas, que no…

… no valoraron ni por mucho lo expuesto.

Su segundo fue un toro sencillamente parado, hubo esfuerzo, dejó un esplendoroso quite por gaoneras como deben consumarse, con el farol y luego el quite detrás por delante; mientras con la muleta, extrajo algunos pases, pero la gente no quiso entender ni comprender lo que hacía el talentoso joven torero, lo que ha sido una gran pena.

Al final, queda ese gran malestar de la tremenda irresponsabilidad de los ganaderos, que por tanto suprimir la casta y la bravura a sus toros para ofrecer comodidad a los figurines, están conduciendo a la Fiesta en México a…

… a suprimir la suerte de varas, y esto puede llevar a la auténtica debacle a un arte tan mágico como misterioso, que decidieron pisotearlo comodines figurines y ganaderos sin ética.

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@PERIODISTAURINO 

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